miércoles, 1 de abril de 2009

Accidentes vehiculares: Los peatones

Uno de los principales causa de los accidentes vehiculares es la imprudencia de los peatones. La imprudencia tiene miles de caras y trajes, puede ser un hombre o una mujer apurados para llegar al trabajo, niños queriendo ir a su colegio. Son aquellas personas que se paran al borde de la pista y espera a que los ómnibus pasen. Cruzan corriendo y se trepan los muros de la berma central.

Actualmente en el Perú se ha aumentado la cantidad de accidentes. En el año 2007 hubo 7796 casos de incidentes a nivel nacional por el descuido de los peatones. En lo que va de este año, la vía rápida que recorre los distritos de San Martín de Porres, Los Olivos, Puente Piedra, Ancón, entre otros, ocupa el primer lugar en la lista de las avenidas con el mayor número de accidentes de tránsito fatales en la capital.

Como para confirmar que un irresponsable a pie es tan o más peligroso que un borracho al volante, según las estadísticas. El primer motivo es la imprudencia del peatón. El segundo es la ebriedad del peatón. Recién en tercer lugar aparece, el exceso de velocidad.

Acerca de la imprudencia de los peatones, que ha causado tantas muertes en el presente año, todo esto se debe a la ausencia de educación vial. Generalmente se sataniza al conductor, pero el peatón tampoco respeta las señales de tránsito ni los semáforos. La educación vial es el uso racional y responsable de las calles y eso no se ve en la colectividad.

“El peatón no es el principal factor pero si influencia bastante porque los peatones a veces toman los carros en cualquier lado y no en los paraderos establecidos, cruzan las pistas estando la luz verde” comento una transeúnte, esto indica que uno mismo sabe que comete un grave error a la hora de cruzar pero aun así lo hacen, por viveza o tan solo porque están acostumbrados a la informalidad.

Existe un reglamento de tránsito que establece sanciones para los peatones que no cumple las normas. Durante el 2002 se impusieron papeletas a quienes incumplían las normas; sin embargo, al no contar con un mecanismo efectivo de cobranza, el Servicio de Administración Tributaria( SAT), tiró las toalla y las multas del reglamento se convirtió en nada.

La necesaria educación cívica que los ciudadanos debemos guardar y tener es algo mas que reglas de transito, es un estilo de vida y una decisión que no termina con nosotros sino que indispensablemente tenemos que transmitir estos educación a la sociedad.

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